En algunas ocasiones es mejor no callar
DESTIERRO PERIODISTICO
Stefania Parra Ardila
Stefaniaparra@hotmail.com
Bogotá, 17 de Octubre de 2007
Muchos periodistas deben abandonar su país por amenazas que afectan su vida, y otros como Ignacio Gómez y Jaime Garzón, deciden volver para demostrar la verdad que quiere ser ocultada.
Al hallar una vez más encima de su escritorio de trabajo notas y escritos con amenazas de muerte, Ignacio Gómez se ve obligado a salir nuevamente de su país natal, refugiándose de la intimidación generada no contra su vida sino la de su familia y su labor profesional.
Así como Ignacio Gómez, director de investigación de Noticias Uno se ha encontrado en peligro por diferentes personajes que atentan contra su vida, muchos periodistas se han visto en esta situación, pues por cada artíiculo, cada palabra y cada coma publicada en un medio masivo de comunicación pueden llegar a ser un arma de doble filo que corta las alas de los periodistas que quieren por medio de su trabajo mostrar la realidad que se vive en Colombia.
“Los periodistas somos blanco porque seguimos hablando, cuando muchos prefieren callar por miedio a perder la vida. Tenemos la obligación de seguir dando voz a esta gente atrapada en esta guerra”, comenta Rafael Santos, director de El Tiempo.
Al ocurrir constantemente burlas y amenazas contra los periodistas que de manera contundente y precisa deben dar la noticia para que llegue a un televidente, oyente o lector, estos se ven forzados a trabajar para un medio que manipule la información para que personajes que van desde el presidente hasta cualquier guerrillero se sientan a gusto con lo que se está difundiendo, omitiendo información que podría perjudicar su carrera o a su organización.
La Sociedad Interamerica de Prensa (SIP) ha documentado 74 casos de periodistas exiliados en los últimos 11 años. De ellos, 45 son cubanos, 9 colombianos, 6 guatemaltecos, 2 hatianos, 2 de Perú, 1 de Chile, 1 de Honduras, 1 de México y 1 de Venezuela. Estos datos nos demuestran que el gobierno de muchos países no toma en cuenta de manera apersonada la solución del exilio periodístico, pues no solamente una forma de resguardar la vida de estos personajes es protegiéndolo con un sueldo en otro país y contemplando su seguridad;, este es el caso de Jaime Garzón, quien al haber renunciado a un largo periodo de exilio vuelve a Colombia con un objetivo claro, que es el de la liberación de los secuestrados de la guerrilla, y por haber estado involucrado en este tema y escribir acerca del manejo que le daban los de las AUC, organización paramilitar ultraderechista a las víictimas del encierro, fue declarado blanco militar y asesinado por esta organización.
Los periodistas, como el resto de colombianos, pasan a ser víctimas de una feroz violencia fraticida, igual que cualquier habitante de este país que no quiere ser mártir ni héroe. Tenemos una aspiración elemental: morir de viejos o de pulmonía, pero no de “plomonia”; es decir, una muerte causada por balas prosaicas, disparada por cualquiera de los actores en conflict

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