La joven que desea convertirse en “garota”
por
Stefania Parra
stefaniaparra@hotmail.com
Durante su vida colegial siempre tuvo en mente ser comunicadora social sin dudarlo y ahora se encuentra cursando tercer semestre en una buena universidad que le permite estudiar de noche, teniendo la oportunidad de trabajar en el día para así sentirse útil y activa el mayor tiempo posible, pues está segura que para conseguir lo que se anhela es necesario el esfuerzo y la dedicación permanente; claro está sin dejar de lado sus pasatiempos, como lo es el baile que considera la mejor forma para expresar sus pasiones y sentimientos, valga la aclaración que todas y cada una de las cosas que realiza les pone corazón y pasión, hasta en un mal momento, por ejemplo de ira, pues al tener ésta emoción en su más elevado nivel y sacar toda esa mala energía en un instante de cólera lo vuelve pasajero sin dejar rastro alguno.
Esta colombiana de 19 años comienza a trabajar en lo relacionado con la comunicación, vinculándose en la emisora del colegio y en proyectos lúdicos para el estudiantado, lo cual generó confianza para emprender su carrera como comunicadora social-periodista, teniendo como logro poder viajar por muchos países buscando los mejores reportajes para brindarle al mundo.
Afirma que su infancia vivida en Pereira, una ciudad pequeña del Eje Cafetero, no la cambiaría por nada, pues sus mejores amigos los pudo encontrar en esta cálida tierra; de personajes alegres que se levantan cada mañana con una sonrisa dibujada en sus rostros con deseos de progresar siempre, de ahí que algunas veces saque el acento de la región.
En el año 2001 sus padres decidieron que el traslado de ciudad seria lo mejor para el futuro de sus hijos y emprendieron un viaje a la capital del país; ésta decisión, al principio, no fue muy bien recibida, pero ella ahora comprende que Bogotá ofrece mejor potencial para desenvolverse como profesional.
Stefania comenta que después de la experiencia vivida con el cambio de ciudad, le resulta más fácil pensar en la idea de estudiar idiomas en otro lugar, y por que no, vivir en el país donde los “garotos” endulzan su vida con un poco de danza y emotividad cada vez que se puede. Aunque estas palabras son repetidas con frecuencia no dejan de iluminarse sus ojos como la primera vez que lo pensó.

Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados